jueves, 16 de marzo de 2017

Música para los oídos

Uno de los últimos trabajos que he hecho es una especie de diploma conmemorativo del primer centenario de la Unió Filharmònica d'Amposta. Los que ojeáis me cuenta de Instagram (click aquí) ya lo habréis visto: es una obra que utiliza dos métodos de impresión, la impresión en caliente y el relieve o impresión en seco. Aquí en el blog ya os he hablado varias veces de ambas técnicas así que no vamos a extendernos en esos menesteres.


Esta es la obra gráfica. La foto no es muy allá porque intentando enfocar el relieve del centro, los iconos de abajo se han desenfocado.
Estoy muy contenta con el trabajo, porque la Unió Filharmònica encargó el diseño a la Escuela de Arte y Diseño de Amposta, la Esardi. (Sí, en Amposta tienen ¡Unió Filharmònica centenaria y escuela de diseño!). Y Eduard Ventura, un estudiante de la escuela, es el autor: del logotipo conmemorativo así como del diseño de esta obra en concreto.


Aquí os dejo esta retahíla de fotos, para que podáis apreciar bien el trabajo ;-)

Os enseñaré, eso sí, los grabados que utilicé para hacer el relieve. Porque aunque ya os había enseñado en otras ocasiones cómo se hacen relieves, los grabados eran muy pequeños, y este es bastante grande, así que se puede entender perfectamente cómo funcionan. Mirad.



Como véis, se utilizan dos piezas llamadas macho y hembra. El macho es una plancha de polímero con el diseño en positivo (relieve en la parte que queremos imprimir), y la hembra es un grabado metálico en negativo (bajorrelieve en el diseño que queremos imprimir), de tal forma que ambos grabados encajan uno dentro del otro. Para poder hacer el relieve, el papel a imprimir debe introducirse entre ambas piezas. (Nota mental: necesito hacer una entrada más detallada sobre cómo se prepara la máquina para hacer relieves).

Pero de lo que verdad quería hablar es del pequeño inconveniente con que me encontré al hacer este trabajo. El papel que utilicé es un papel algo algodonoso de 320g, el tamaño definitivo de la obra es de 30x30cm, así que una vez guillotinado el papel y dispuesto para hacer el relieve nos dimos cuenta (Alfredo y yo, porque este trabajo está hecho con la Hispania de mi maestro) de que en las líneas verticales que atraviesan el cero de las decenas a modo de lira el papel se rasgaba con la presión. A ver si sois capaces de verlo en estas fotos.


El papel se ha rasgado por dos sitios en la segunda línea y por un sitio en la tercera. Esto ocurría cada vez que imprimía con las fibras del papel en perpendicular a las líneas, pero no pasaba si imprimía con las fibras del papel paralelas a las líneas. Así que la moraleja del día fue: ten en cuenta las fibras del papel si vas a abusar de la presión sobre masas finas.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Feliz como una perdiz

Vicente Vázquez, impresor y socio del Burjassot C.F. ha estado imprimiendo los pósters que anunciaban el partido de fútbol de mi pueblo durante 50 años, sí, diez lustros. Los imprimía con tipos de plomo y madera con una impresora Begoña en una pequeña imprenta en el patio trasero de su casa. Os conté algo aquí, allá por el 2013.
Ya hace un tiempo que dejé de ver los pósters del señor Vázquez por las calles, y a cambio he encontrado esto.

Foto de móvil en la tienda de llaves, lo siento.

Tristeza máxima.
El título de esta entrada no tiene que ver con las fotos de aquí arriba, sino con la de más abajo.
El título tiene que ver con que finalmente he conocido a Vicente Vázquez, un caballero de 83 años; animé a Lazo a que me acompañara y lo visitamos por sorpresa un viernes por la tarde. Nos abrió la puerta con la gorra del Burjassot C.F. puesta.

 
Esta es la foto que Lazo nos sacó ese día
Así que ese viernes pude entrar en su pequeño taller (si yo me quejaba del tamaño del mío, el suyo creo que está a la par) y charlar con Vicente Vázquez de fútbol y de imprentas. Me enseñó su carnet de socio número dos del Burjassot C.F., que lleva siempre encima. Y me regaló un ejemplar del último póster que imprimió para el club, de octubre de 2014. Él no entendía muy bien que me hiciera tanta ilusión tener un ejemplar de su último póster, y me contó que un trapero se había llevado un montón de estos pósters para destruir. También me contó que ahora andaba revolviendo por las estanterías de su taller porque el Burjassot C.F. le había pedido cuantos pósters diferentes pudiera tener para archivarlos en sus instalaciones (no está todo perdido en este país).

El último póster que imprimió Vázquez, esperando a que lo enmarque

Curioseando por su taller encontré algunas piezas sueltas de orlas de plástico como las que yo ya tenía, orlas de "Magui Plas. Artesanía tipográfica" y le pregunté si tenía más. Se metió en una especie de trastienda-almacén que tiene en el taller y salió con una caja de orlas casi nuevas. Me las regaló.


Y me contó que estas orlas las fabricaba su jefe, Mariano Guillot (cómo nos gustan los acrónimos en España). ¡Qué sorpresa la mía!, ya hace tiempo que quiero averiguar, sin éxito alguno, quién fabricaba los tipos de plástico tan comunes en las imprentas valencianas. Os lo conté aquí. Pues resulta que Vicente Vázquez trabajó en la imprenta de Mariano Guillot antes de montarse su propio taller. No supo contarme mucho más sobre cómo un impresor se mete a producir sus propios tipos de plástico, pero me dijo que los tipos y orlas los fabricaban en otro sitio, no en la imprenta. Y que en 1974, cuando murió el señor Guillot, dejaron de fabricarse. Él se trajo algunas cajas a su imprenta cuando dejó el taller de Guillot.

A día de hoy ya he visitado varias veces al señor Vázquez, visitas en las que además de charlas hubo negociación. En una de las visitas recogí su colección de tipos de madera, que ha tenido a bien venderme. Me he traído al taller todas las familias excepto una, que ha querido quedarse como recuerdo. Así, los tipos con que durante tantos años se imprimieron los carteles que anunciaban el partido de fútbol en Burjassot siguen estando en el pueblo, y yo, aunque no imprima carteles de fútbol, seguiré usándolos.

De hecho —y ahora es cuando os pido la pasta—, para sufragar los gastos de tal adquisición os invito a pasar por mi tienda —click aquí— y echarme un cable. Hay un par de pósters nuevos impresos con la "colección Vázquez" que espero que queráis tener colgados en vuestras paredes.
Gracias.




Este de aquí arriba en concreto es mi pequeño homenaje a los pósters del señor Vázquez y al mismo tiempo una exhortación a que apoyemos el comercio de proximidad comprando a nuestro equipo del barrio: el panadero, la pescatera, el carnicero o la frutera.

P.D.: Con todo este asunto de las letras del fútbol no he podido evitar acordarme con cariño de Rafael Prats Rivelles, crítico de arte valenciano ya fallecido, con quien en su día mantuve una conversación digital en torno a los pósters del Burjassot C.F.


martes, 29 de noviembre de 2016

NADA

La natación es mi deporte favorito. Me encanta el agua y la sensación de libertad que me produce nadar. También me gusta la sensación de soledad, de estar tú sola con tus pensamientos repitiendo un movimiento mecánico, pautando tu respiración. Y entonces me resulta muy fácil concentrarme: en algo o en nada. Nadar y no pensar en nada.

Hubo un tiempo, entre los ventitantos y los treintaypocos en que nadé mucho, pero mucho. Entonces trabajaba como editora freelance desde casa, me pasaba el día leyendo libros y corrigiendo pruebas. Para partir el día y estirar las piernas me iba a la piscina a la hora de comer. Iba seis días a la semana y hacía fácilmente más de 2,5km cada día. Cuando llegaba la primavera alargaba los entrenamientos hasta los 4km al día y en verano me apuntaba a algunas travesías en aguas abiertas: en la playa de Cullera, a la isla de Benidorm, de Santa Pola a la isla de Tabarca... Aquellos eran otros tiempos.
Dos hijos después dejé de nadar tan intensivamente, y después de varios años he vuelto a la piscina.
Y he vuelto a sentir esa sensación de libertad. Y he encontrado tiempo para pensar. Y para crear...
La piscina a la que voy ahora está hecha de teselas y allí he encontrado la inspiración y las ganas para componer esto.


Tenía una caja llena de estas orlas


Y ni corta ni perezosa cogí un par de cartulinas y me hice un prototipo. La tarea que me había propuesto no se hacía en un par de horas, así que iba a ser mejor si me aseguraba de que la idea "brillante" que se me había ocurrido nadando iba quedar igual de bien sobre el papel. Lo más importante ahora era averiguar el formato y la proporción mancha de tinta/blanco.


Y esto hice



Medí con el tipómetro para que en mi prototipo las medidas fueran luego trasladables a los tipos y los blancos que iba a necesitar; y así el prototipo fuese lo más real posible.
Estuve indecisa con el tamaño del papel, con el cuerpo de las letras, con el tamaño de la zona entintada y de la zona que quedaría blanca..., pero al final tomé una decisión y me puse manos a la obra. Como iba a ser un impreso a dos tintas, había que componer primero el molde de una tinta (el azul claro en este caso) y después distribuir ese molde y componer el de la segunda tinta.



Y empecé a componer, primero usé líneas de diez cíceros (¿o cíceros de diez líneas? :-) para dejar el hueco del azul oscuro, y cuando tenía cinco líneas compuestas, cambiaba las regletas por blancos de aluminio de 6x10.

¡Precaución! maniobra delicada.

Y vas progresando (tanto, que empiezas haciendo fotos con la luz del día y acabas con la del flexo).


Y progresas todavía más, tanto, que tienes que quitar los blancos de aluminio de 6x10 para poner imposiciones. No sé si alguna vez lo he comentado en este blog, pero una de las cosas más importantes que hay que saber para imprimir con tipografía de plomo es que cuantos menos materiales haya en el molde mejor. Así que de regletas de cícero, pasé a blancos de 6x10 y luego quité todas las piezas de 6x10 para poner dos imposiciones de 32x10 y 20x10, más dos cíceros; porque necesitaba 54 líneas y no era cuestión de poner nueve blancos de 6x10.


Y al final tienes el primer color compuesto. Y entonces te das cuenta de que estás utilizando como trapo un trozo de la camiseta que te dieron en 2003 cuando nadaste la travesía a la isla de Benidorm.



El trapo y la bruza han sido necesarios en todo momento porque los tipos que estoy utilizando vienen de una imprenta que estaba abandonada y aunque diría que muchos están sin estrenar, están muy sucios, de barro principalmente, así que conforme componía iba cepillando y limpiando con el trozo de camiseta y un poco de disolvente. Necesitaba ver en el momento si algún tipo estaba dañado y cambiarlo inmediatamente, porque después, con toda la "piscina" compuesta iba a ser más difícil cambiar los cuadratines dañados.

Y llega el momento de cerrar el molde y entintar. Y debéis saber que la esquinita de pantonera que se ve en varias fotos no es de atrezzo, la pantonera estuvo encima de la máquina todo el tiempo que pasé componiendo porque no me decidía sobre qué azul utilizar.

Una vez decidido el azul saqué la primera prueba y llegó lo inevitable, cambiar los tipos dañados por otros en mejor estado.

Estos tipos se van al chatarrero.

No sé si se ve, porque la foto es mala, pero esta es la primera prueba y marcados con lápiz están los tipos que había que cambiar porque no se imprimían bien.

Y una vez cambiados los tipos, y cortado el papel (al final me decidí por un formato raro, 30x50, para que se asemejara a una calle de piscina), empecé con la impresión. 80 pósters más o menos.

Limpia la máquina.

Después llegó la hora de distribuir el molde del "agua" y componer el molde de la "T". Esto —cómo lo diría— fue una tarea entretenidita, que incluyó algunos momentos de drama cuando pensé que se me desmontaba todo el molde.



Pero lo conseguí, y me puse a mezclar cyan con azul reflex al 50% para imprimir el segundo color. Además había que componer el texto, bueno, las cuatro letras.


Y ¡ya está!


Hay dos versiones del póster disponibles, la española, que es tirando a nihilista, y la inglesa, que es más motivacional ;-)  Cosas del idioma.









lunes, 28 de noviembre de 2016

Jornada de puertas abiertas

¡Anda! olvidé deciros que tenéis otra cita "en vida real" conmigo y con mis máquinas.

Este sábado 3 de diciembre celebraré la Jornada de puertas abiertas anual de Oficio. Los que sois asiduos lectores, y sobre todo los asiduos visitantes, ya sabéis que ese día pongo en marcha las máquinas, y tenéis la oportunidad de imprimir un póster de recuerdo. ¡Vosotros con vuestras manitas!
Os explico cómo se trabaja en una imprenta tipográfica y podéis aprovechar para comprar algunos de los productos de mi tienda sin gastos de envío.
Es el momento perfecto para comprar los christmas de Navidad, y algún regalo.

viernes, 25 de noviembre de 2016

¡Noticias!

Después de tanto abandono digital, ¡por fin! me dejo caer por aquí. Y con noticias frescas.
1. Primero lo primero, esta noche participo en la Pecha Kucha Night de Valencia. Junto con otros oradores interesantes. Como yo todo lo que tengo que contaros y enseñaros ya lo hago aquí, allí no enseñaré mi porfolio, he pensado hablar de señores mayores y de los oficios (espero no aburrir a la audiencia).


2. En Navidad estaré en Pessebre, el mercado navideño que organiza Verbena en Las Naves.


Ahí dos citas conmigo "en vida real", como dicen mis hijos. Y la tercera noticia... una cita virtual.
3. Ya podéis visitar mi pequeña web-tienda. ¡Aleluya!

www.oficioletterpress.com


Bueno, ya sabéis que también aparezco de vez en cuando por Facebook y por Instagram.

martes, 12 de abril de 2016

Papeles "estampados"

Sabéis muy bien que he estado mucho tiempo con el blog desatendido. Lo peor de todo es que durante ese tiempo empecé muchas entradas del blog, las redacté, les incluí fotos, pies de foto y las titulé. Algunas las dejé a medias, pero otras estaban acabadas, aunque nunca las publiqué. Esta entrada es una de esas. Redactada en abril de 2014, aquí os dejo con ella. Creo que nunca la publiqué porque se me ve demasiado, pero ¡bah¡ ¡qué más da!

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Hace unos días aprendí a hacer papeles de aguas, o papeles estampados, como los llama mi hijo mayor.
Fue todo un poco estresante, la verdad, pero aprendí y mi hijo también. Os contaré que Irene me escribió porque venía a Valencia y quería cortar unos cartones en mi cizalla. Yo la cizalla la tenía desafilada, y llevarla a afilar era ese tipo de tareas que llevaba posponiendo eternamente. Así que pensé que la ocasión era idónea para, por fin, llevar a afilar la cuchilla.
Irene se ofreció para, a cambio de utilizar mi cizalla durante unas horas (pobre, ese día debió de hacer músculo), enseñarme a hacer papeles de aguas. Yo no necesitaba el trueque, pero ella insistió y así fue.
Además del estrés por desmontar la cuchilla —un par de tornillos se me resistían y tuve que llamar a Alfredo (mi maestro) para que me ayudara—, llevarla a afilar, recogerla y volverla a montar antes de que llegara Irene. Además, se sumaba que esa misma semana en que yo recogía la cuchilla del afilador e Irene llegaba, esa semana operaban a mi padre.

Finalmente todo salió bien: la operación (lo más importante) y los papeles de aguas. Y mi hijo Miguel  salió del cole justo a tiempo para hacer unos cuantos papeles de aguas.
¿Os he contado alguna vez que a mi hijo le encanta hacer vídeos? Sin darme cuenta, cogió mi móvil y se puso a grabar.


video

P.D.: Ahora que vuelvo a ver el vídeo veo que el taller estaba un poco patas arriba. La guillotina, que está justo delante de la puerta que da a la calle, está desmontada. Eso pasa cuando tengo que meter una máquina nueva en el taller, que para abrir bien la puerta tengo que quitar de en medio la guillotina, debía de estar esperando a la Grafix. Ah, y Miguel tenía 7 años en ese momento.

martes, 29 de marzo de 2016

Arreglos finísimos (parte 2)

En la entrada anterior empecé a explicar cómo hacer un arreglo para imprimir un cliché. Aquí está la segunda parte.

Y cómo se hace exactamente. ¿Para qué necesitamos el alfiler?

Colocamos en los topes de impresión el papel que nos va a servir de base del arreglo. Será, como expliqué anteriormente, un papel fino (alrededor de 40g, estas máquinas pueden parecer rudas pero son sensibles a estos gramajes). Antes de hacer la impresión, marcamos con el alfiler varios puntos a menos de un centímetro del borde, a ambos lados del papel. Los puntos (los pinchacitos del alfiler) deben ser lo suficientemente profundos como para que traspasen el papel que vamos a imprimir, el pliego de cubrir y se marquen en el pliego de arreglos (que está justo debajo del pliego de cubrir). De esta manera sabremos luego dónde colocar el arreglo. A continuación imprimimos nuestra base del arreglo.
Una vez impresa nuestra base del arreglo, cortamos unos triángulos en este papel que tengan como vértice superior cada uno de los pinchazos del alfiler. Y es entonces cuando liberamos los pliegos de la cama de uno de los extremos.


Esta foto es del arreglo ya colocado, pero se ven muy bien los triángulos recortados

En este caso, en la Grafix, es muy fácil, los pliegos se sujetan con una especie de tope que va enganchado a una rueda dentada, como el pliego tira hacia abajo, el tope enganchado en uno de los dientes impide que los papeles se liberen. Con una llave inglesa giro en el sentido contrario al de la rueda dentada y libero el tope.

En esta imagen se ve cómo en un extremo la cama está sujeta por tornillos allen y en el otro por un eje cuadrado con la rueda dentada al final y su tope.

La rueda dentada ya liberada de su tope.

Ahora, con los papeles de la cama sujetos sólo por uno de los extremos y sueltos por el otro extremo, buscamos nuestros pinchazos del alfiler. Como hemos recortado el papel del arreglo en forma de triángulo, nos es fácil hacer casar los pinchazos del pliego de arreglos (en mi caso el papel salmón) con los pinchazos del papel base del arreglo.



El papel impreso en azul era mi base del arreglo, la que he impreso cuando el grabado ya estaba colocado donde lo quería imprimir. Ahí es donde he agujereado el papel (lo suficiente como para traspasar el pliego de cubrir y el pliego de arreglos) antes de imprimirlo y una vez colocado en los topes. Ahora puedo colocar la base de mi arreglo para que case con los pinchazos. Este papel se puede pegar con pegamento de barra y encima de éste pegar el verdadero arreglo, el papel impreso en verde (que en este caso me trajo Alfredo ya hecho, una que tiene suerte).
A continuación sólo queda volver a cubrir el arreglo con el pliego de cubrir y asegurarlo. En una minerva plana, lo aseguraríamos con la frasqueta superior, en esta prensa planocilíndrica volvemos a envolver el cilindro con los papeles de la cama, envolvemos el eje con el pliegue de cubrir y aseguramos el tope a la rueda dentada con la suficiente tensión.

Et voilà!